LA EXPRESION PLASTICA EN LA EDUCACION INICIAL
Los primeros años de vida son los más importantes en el desarrollo del niño. Durante este periodo comienzan a establecerse pautas de aprendizaje, actitudes y cierto sentido de sí mismo como ser.

La expresión plástica forma parte de esos primeros años de vida, éste lenguaje es la manifestación del ser, el proceso por el cual los pequeños se basan en la búsqueda y el autodescubrimiento, la aplicación de soluciones; el placer por la exploración y por la innovación, permitiendo ejercer con libertad, autonomía y espontaneidad su potencial creativo, ya que desde muy pequeños expresan lo que piensan, sienten y lo hacen no necesariamente a través de la grafía o del lenguaje verbal, sino que recurren al lenguaje plástico, dibujando, pintando, modelando o haciendo algún tipo de grabado. Estas actividades les brindan placer, curiosidad y asombro.

Es por ello que la expresión plástica tiene funciones importantes en el nivel inicial como son:
  • Función Comunicativa: Le sirve para decir algo o influir en alguien.
  • Función Simbólica: Dice algo diferente, de cuando se usa el lenguaje oral o escrito.
  • Función Emotiva: Puede expresar afectos y tomar conciencias de dicho sentimiento.
  • Función Lúdica: Da diversión y gusto por las acciones que realiza.
  • Función Creativa: Crea y manipula libremente los elementos de su expresión plástica.

La construcción de imágenes plásticas por parte de los niños los lleva a expresar y comunicar los contenidos de su pensamiento y de su fantasía, de esa manera comentan lo que saben, lo que sienten y lo que suponen de sí mismos y del mundo que los rodea, por lo tanto lo que los niños realizan no es una copia de la realidad, sino una interpretación de la misma.

Los niños entran en contacto con el lenguaje plástico durante la primera infancia, su acceso a la escuela permite incorporar a sus aprendizajes espontáneos otros provenientes del campo de la educación sistemática.

El proceso de elaboración plástica en la escuela no significa “esto se hace así” ni tampoco es una actividad que se tenga que hacer de manera rigurosa, con un punto de partida y de llegada para todos igual y no tomar en cuenta los intereses y las capacidades de cada uno de los niños; porque se estaría incentivando una actitud consumista en el niño, además de tomar estereotipos que disfrazarían los aprendizajes y provocarían frustraciones en los pequeños que no pudieran realizar sus modelos.

El ideal es que todo niño esté ansioso por crear, que desee explorar, experimentar e inventar. Elemento clave del sistema es el profesor, no en el papel de “enseñador”, sino de coordinador y facilitador de tareas, acompañando a sus alumnos en el camino que deben recorrer, escuchando sus ideas para actuar en consecuencia, dejando que construyan sus propias estrategias, dándole información cuando lo requieran o la necesiten, permitiéndoles estructurar su pensamiento, aceptando y respetando los diferentes modos de expresión.

La expresión plástica es uno de los lenguajes con los que escucha nuestro sistema senso-perceptívo e intuitivo, al entrar en contacto con ella desarrollamos la creatividad de nuestro ser.

Una de las cosas importantes es que el niño explore los instrumentos necesarios en la expresión plástica, así como la experimentación de sus posibilidades expresivas, favoreciendo la reflexión, la sensibilidad y una actitud de respeto hacia las diversas composiciones.

En la educación infantil, la expresión plástica se convierte en una de las actividades más enriquecedoras al integrar entorno a ella procesos perceptivos, creativos, motrices y de atención que sirvan como soporte de importantes aprendizajes futuros, además de ser muy gratificantes y deseadas por los pequeños.




NUN DE NEGRO, Berta. “Plástica en la escuela”. Ed. Geema, Argentina 1998.